Abadiño fue bombardeado 14 veces por los fascistas sublevados durante la guerra de 1936
2026/04/23
La investigación se inició hace dos años y su resultado ha sido redactado por el abadiñarra Jesús Mari Arruabarrena. En el trabajo ha reunido hechos históricos de la época de la guerra, datos de varios archivos y testimonios de la ciudadanía. Ha sido un ejercicio de memoria colectiva, en el que ha contado con un amplio equipo de trabajo.
Hasta el día de hoy no se había desarrollado un estudio general sobre la memoria histórica en Abadiño. “Es un estudio de gran valor e importancia. De hecho, las y los investigadores han recopilado mucha información nueva y servirá para aclarar diversos hechos. El objetivo ha sido recordar y reconocer a quienes fueron víctimas del levantamiento fascista y de la guerra posterior”, han señalado representantes de la asociación Gerediaga. El Ayuntamiento de Abadiño también ha agradecido la iniciativa. “El Ayuntamiento de Abadiño ha optado por recuperar la memoria histórica del municipio, y este trabajo supone un gran avance. Queremos dar las gracias a la asociación Gerediaga y a los vecinos y vecinas que han aportado sus testimonios. Entre todos lograremos que Abadiño sea un pueblo con memoria”, han explicado responsables municipales.
Además, en el libro se han publicado listados de 294 personas de Abadiño que tuvieron relación con la guerra, en un apartado elaborado por el historiador Jimi Jiménez. Las listas están clasificadas por tipologías: gudaris y milicianos, condenados a batallones de trabajadores, procesados, refugiados y evacuados, muertos y heridos en bombardeos, fusilados, derechistas, soldados del bando sublevado, movilizados, trabajadores de la industria y otros (abajo se incluye la lista de archivos consultados). Breves biografías de todos ellos se han incorporado al libro mediante un código QR, y el documento puede consultarse en el archivo de esta web.
Abadiño fue bombardeado 14 veces por los fascistas
Gracias a la investigación han salido a la luz datos y conclusiones significativas. Por ejemplo, es destacable que los fascistas sublevados bombardearon Abadiño en numerosas ocasiones. La primera vez fue el 29 de septiembre de 1936, cuando lanzaron una bomba en Lebario. En abril de 1937 bombardearon Urkiola durante cinco días, Saibi en cuatro ocasiones, y también lanzaron bombas en Arteagabaso durante un día. Además de lo hallado en la documentación, los investigadores han recabado testimonios que señalan ataques similares en otras zonas: el barrio de Amaitermin, el caserío Aldekoaurre de Muntsaratz y el caserío Atzategi.
En 2024, cuando la asociación Gerediaga llevó a cabo una nueva investigación sobre los bombardeos de Durango, en los certificados de defunción de cuatro personas aparecía la descripción “Bombardeo Abadiño”, aunque en el registro de ingreso del hospital de Basurto se indicaba que procedían del bombardeo de Durango: Teodora Arieta-Araunabeña, Feliciana Arrieta, Antonio Garaigordobil y Estefana Agirre. Por ello, la asociación vio la necesidad de investigar estos casos. Tras el estudio realizado en Abadiño, no se ha podido confirmar que aquel 31 de marzo de 1937 Abadiño fuera también bombardeado. Los familiares han informado de que Arieta-Araunabeña y Arrieta murieron a consecuencia del bombardeo de Durango, y Garaigordobil debido a un ataque en Amaitermin el 1 de abril. Solo queda sin aclarar el caso de Agirre.
Según los datos recogidos en la investigación, en los numerosos bombardeos realizados en Euskal Herria en 1936 y 1937 los fascistas mataron al menos a 23 personas de Abadiño e hirieron a otras 7.
Presencia alemana y combates en Saibi
La investigación ha revelado que hubo presencia de soldados nazis alemanes en Abadiño. Los testimonios indican que varios soldados estuvieron en el barrio de Gerediaga y en los bosques cercanos, así como en el pórtico de la iglesia y en la casa parroquial. Entre otras acciones, llevaron a cabo ataques utilizando tanques de guerra.
En el monte Saibi tuvieron lugar batallas sangrientas durante la guerra; muchos gudaris y milicianos perdieron allí la vida. Arruabarrena ha recopilado diversa información al respecto, teniendo en cuenta investigaciones previas y relatos de vecinas y vecinos.
Represión en el ayuntamiento y en el pueblo
Cuando los partidarios de Franco lograron la victoria militar y tomaron el poder, impusieron la represión tanto en el ayuntamiento como en el conjunto del municipio. A José Mari Angulo se le acusó de ser jefe del comité de defensa organizado en el pueblo junto a otros miembros municipales, y fue encarcelado en Larrinaga. Condenado a muerte, fue fusilado el 5 de agosto de 1937.
Los fascistas actuaron contra los representantes elegidos democráticamente. En Abadiño, el alcalde Sotero Badaia y al menos cinco concejales fueron represaliados: Patxi Iturriagagoitia, Hipólito Ardanza, Pablo Agirre, Martzelo Munitxa y Maurizio Zubero. El alcalde fue trasladado al barco prisión Upomendi tras pasar unos días en Durango, y posteriormente pasó por varias cárceles: Larrinaga, Pamplona, San Cristóbal, Astorga y Gijón. Según sus descendientes, también participó en la fuga de San Cristóbal. Permaneció preso hasta 1943.
Además de los representantes municipales, los fascistas llevaron a cabo depuraciones de nueve trabajadores. Dos de ellos, el alguacil Luzio Usabel y el secretario Antonio Emilio Basterretxea, fueron condenados a prisión.
Al igual que en el ayuntamiento, también se produjeron numerosas detenciones en el pueblo. Entre otras, fueron encarceladas en la prisión de Orue la presidenta y la vicepresidenta de Abadiñoko Emakume Abertzaleen Batza, Julia Abaitua y Josefina Iturriagagoitia.
Una dura posguerra
Los testimonios muestran que, para muchas personas, la posguerra fue tan dura como la propia guerra. Los franquistas llevaron a cabo prohibiciones y persecuciones políticas en diversos ámbitos; por ejemplo, a varias mujeres les raparon el pelo.
La doctrina del franquismo se impuso tanto en la escuela como en la calle. También se abrió un internado del Auxilio Social, tras requisar una casa propiedad de Piedad Bengoetxea. Estaba destinado a niñas y niños de entre 3 y 7 años, con el objetivo de inculcar los valores y creencias de la dictadura. Funcionó desde los años 1939-1940 hasta comienzos de la década de 1950. Para redactar este apartado, Arruabarrena se basó en el trabajo de la investigadora Marta Calvo y en la información de testigos.
Por otro lado, varios testigos han relatado que durante la posguerra sufrieron hambre, y que hubo requisas y confiscaciones de alimentos.
Entrevistas disponibles
Además de Jesús Mari Arruabarrena y miembros de la asociación Gerediaga, en la realización de entrevistas también han colaborado integrantes de la asociación Durango 1936. Han conversado con 40 personas y 20 de esas entrevistas fueron grabadas en vídeo. Están disponibles en la web garaia.gerediaga.eus.
El libro, a la venta
El libro El eco de la guerra de 1936. Testimonios locales (en euskera y castellano, en dos versiones) está a la venta en el estanco de Abadiño, el kiosco Petite y en las librerías Arteka, Etxebarria, Hitz y Urrike de Durango. También puede adquirirse online a través de la web de Elkar.
*Para la investigación se han consultado los siguientes archivos:
Archivo Municipal de Abadiño, Juzgado de Paz de Abadiño, archivos de la Iglesia, Juzgados de la comarca de Durangaldea, Archivo Municipal de Bilbao, Hospital Civil de Bilbao o Basurto, Archivo Histórico Foral de Bizkaia, Archivo Histórico Provincial de Bizkaia, Archivo Histórico de Euskadi, Centro Documental de la Memoria Histórica, Archivo Histórico Nacional, Archivo General de la Administración, Archivos del Ministerio de Prisiones, Archivos Generales Militares de Ávila y Guadalajara, Archivo del IV Tribunal Militar Territorial de Ferrol, boletines oficiales, base de datos del Instituto Gogora y hemerotecas de periódicos antiguos.